RADIO EL MUNDO DEPORTES: El ex futbolista Jorge D’Alessandro analizó las diferencias futbolísticas y culturales entre Argentina y España antes de una gran final, con foco en la rivalidad entre ambas selecciones, las identidades regionales y el peso histórico argentino en el fútbol español.

RADIO EL MUNDO DEPORTES: La Selección argentina y la española se enfrentarán en la final del Mundial 2026, un duelo que reunirá al campeón vigente y a una de las grandes potencias del fútbol europeo en busca del título mundial. En Modo Fontevecchia, por Net Tv y Radio Perfil AM 1190, el analista deportivo Jorge D’Alessandro repasó la rivalidad entre Argentina y España, la influencia de figuras como Diego Maradona y Lionel Messi y el peso de los futbolistas y entrenadores argentinos en el desarrollo del fútbol español, al afirmar que “Argentina es la madre patria del fútbol español”.
El ex futbolista, entrenador y comentarista deportivo, Jorge D’Alessandro, cuyo nombre completo es Roberto Jorge D’Alessandro Di Ninno, fue arquero y tuvo una extensa trayectoria en el fútbol español. Su carrera profesional comenzó en San Lorenzo de Almagro, donde integró el plantel durante la etapa dorada del club en la década del 70 y fue parte de los equipos que conquistaron títulos de Primera División. A partir de 1974 pasó a la Unión Deportiva Salamanca, donde se convirtió en una figura histórica: fue titular durante varias temporadas en la Primera División de España y es considerado uno de los grandes referentes del club. Tras retirarse como jugador, inició una carrera como entrenador y dirigió a varios equipos españoles. En los últimos años ganó popularidad como analista y comentarista deportivo en medios españoles.

—Entrevistamos recién a quien fichó, como presidente del Barça, a Messi, pero que también, como directivo del club, había fichado a Maradona. Nos dijo textualmente: “Si no gana España, por lo menos Leo va a ser feliz y Diego lo festejará desde el cielo”. Transmitiendo que le gustaría que gane España, pero si España no tuviese que ganar, el único equipo con el que sentiría menos tristeza es con Argentina. Con su propia experiencia, ¿le parece que este es un sentimiento compartido, no sé si por los españoles o por los catalanes o los barceloneses?
—Sentimiento compartido por los catalanes, donde la figura de Diego, que fue el primer fichaje de la era de José Luis Núñez y luego, a posteriori, el fichaje de la era de Joan Laporta, de don Diego, de donde Leo vino. Pero bueno, es un pensamiento muy, muy, pero muy catalán. Sinceramente le digo que no tiene nada que ver con el denominador común de España.
—Es un porcentaje importante. Supongo que también, en el caso del resto de España, fundamentalmente de Madrid, debe estar la pica con los catalanes y, por lo tanto, puede funcionar por el opuesto. ¿O no es así?

—Sí. Ese maniqueísmo llevamos 15 años viviéndolo aproximadamente desde que surgió el mejor equipo de todos los tiempos, que fue el equipo de Pep Guardiola, abanderado con Leo Messi. Y evidentemente el resto del país, fundamentalmente el madridismo, pese a conseguir Champions League y algún título también mayor, no lo ha aceptado.
Sí, el Barça se quedó con el juego, con la ortodoxia, con el arte, y el Real Madrid se quedó con los títulos. Entonces eso no se ha podido soportar futbolísticamente, obviamente. Es decir, una rivalidad deportiva.
Entonces eso ha despertado un poco lo que hasta hoy se queda presente. Cristiano Ronaldo ha fracasado estrepitosamente con una selección muy poderosa como era, a priori, Portugal, y con prácticamente cinco jugadores que jugaban y han sido campeones de la Champions League del PSG de Luis Enrique. Y bueno, Portugal, y no menos puedo decir de Francia y de Inglaterra, de Jude Bellingham.
Entonces, en todo este escenario aparece la figura de Leo Messi como el Cid Campeador, un poco metafóricamente, para dignificar lo que es Leo Messi como jugador y lo que significa para Cataluña.

—Interesante la metáfora del Cid Campeador. Ayúdenos con su propio análisis deportivo y su prospectiva. ¿Qué cree que va a pasar el domingo?
—Yo, diciendo todos los medios argentinos antes del campeonato, durante y ahora que llega a la final, hubiera preferido jugar con Francia. Es un equipo que nos va, es un equipo que tiene muchas debilidades y mantenía la misma fragilidad que en 2022. Se confirmó: ha sido apaleado por España.
Y después también Inglaterra, que era un equipo también débil que nos iba muy bien a nosotros, sobre todo como se demostró por distintos motivos, por el gran juego de nuestra línea media, que fue extraordinaria.
Nuestro Ferrari, yo decía siempre que estaban en el garaje, iban a salir. Evidentemente, cuando tú tienes el poderío de Enzo Fernández, tienes el poderío de Alexis Mac Allister, seguramente van a aparecer y aparecieron.

Y España y Argentina son muy parecidos en cuanto a estructura de juego. Evidentemente ellos son superiores en el mediocampo, son mejores que nosotros. Tienen mejores futbolistas, pero también tienen una falta de potencial ofensivo: no les cuesta mucho hacer gol y es ahí donde nosotros, en el área, somos más potentes.
Entonces, ¿esto qué significa? ¿Qué quiero decir con esto? Que hay una gran igualdad de juego y unos no quieren jugar con otros y los otros con otros. Así que bueno, yo creo que tenemos el factor Messi, que puede ser determinante también en esta gran igualdad futbolística.
—¿Cómo se vive cultural, sociológica y emocionalmente el fútbol y el Mundial en España y en Argentina? ¿Es distinto o somos iguales en la manera de sentirlo?
—No, no hay una comparación posible en absoluto. Nosotros en Argentina somos pasión. Todos lo forzamos con el fútbol, nos expresamos, nuestros sentimientos, nuestra ansia de libertad, todo lo que quieras componer. Todos los componentes van al fútbol.

Sin embargo, no nos olvidemos que España es diferente. Es un país multicultural en cuanto a las comunidades autónomas y evidentemente esto hace que, a la hora del concepto de unidad, esté casi cogido con hilos de coser.
Aparecen estos acontecimientos. Rafael Nadal fue capaz de buscar esta unidad y ahora la selección española, pero en este último período se unen un poco Cataluña, el País Vasco y la comunidad andaluza.
Entonces ahí se produce esa fusión. Pero no nos olvidemos que no tiene nada que ver con nuestra estructura social y emocional.
—Sí, las regiones crean rivalidades internas. En la Argentina, al ser un país más nuevo, es más homogéneo. Ahora, en la Argentina las rivalidades que atraviesan a los deportistas y, en un caso de grupo o alguna selección como la de fútbol, tienen que ver con miradas políticas. A Maradona se lo asociaba con el peronismo, a Messi se le acusaba cierta distancia de las cuestiones populares, ahora totalmente dejadas de lado. En España hay una utilización de la derecha y la izquierda, o del PP y el PSOE, con el deporte y específicamente con el fútbol, ¿o no?

—No, no, en absoluto. Simplemente no deja de ser una rivalidad deportiva, donde sí se presta atención a que, por ejemplo, en estas competiciones el Real Madrid no tiene ningún jugador, tiene solamente uno, que es Marc Cucurella, recientemente fichado.
Y eso realmente el Madrid no lo acepta porque siempre ha sido la base de la selección y evidentemente los catalanes presumen de que realmente tienen el potencial de la selección o, fundamentalmente, la filosofía del juego de la selección.
Entonces esas rivalidades sí, pero no tienen más trascendencia de lo que es una discusión de café o de bar o simplemente una polémica en un programa deportivo. No pasa más allá. Sinceramente le digo.
—Usted fue una figura carismática e influyente de este programa, El Chiringuito de Jugones, icónico programa español producido por Josep Pedrerol, en el que me cuentan eran, no sé si podríamos decir, muy críticos con la Argentina. No sé si esto es así y, en cualquiera de los casos, ¿cómo compara usted el periodismo deportivo en España y el periodismo deportivo audiovisual en Argentina?

—En Argentina cada uno de vosotros es un técnico en potencia. Es un César Luis Menotti, un Juan Carlos Lorenzo, un Lionel Scaloni. Sois muy especiales, cada uno hace una alineación. Es decir, somos bastante atrevidos en cuanto al manejo de la parte cognitiva y el conocimiento, y lo que es el fútbol en sí. Y eso es una virtud también porque nos hace vivir de otra manera.
Aquí en España no. Todo es otro mecanismo, son absolutamente de clubes. La pasión del Real Madrid es única. Usted puede vivir en Salamanca, donde yo he jugado, pero la gente es hincha del Salamanca e hincha del Real Madrid. Usted está en Santander, es hincha del Racing de Santander e hincha del Real Madrid.
Esta bipolaridad solamente se da en un país como este. Yo no conozco otras circunstancias.
Entonces, evidentemente, esto hace que siempre haya una parte, digamos, de oposición a todo lo que no significa Real Madrid o viceversa con el catalán. Es decir, lo que son los países. Puede ser Tarragona, puede ser Lleida, puede ser Girona. Todo lo que tiene que ver con Cataluña, pero mucho más relacionado con lo que significa el Fútbol Club Barcelona como estandarte.

Y de ahí vienen las rivalidades, no van más de ahí. Sin embargo, la manera de entender el fútbol nosotros, lo que significa en nuestras vidas, no tiene absolutamente nada que ver. Absolutamente nada que ver la pasión que nosotros tenemos por el juego. Y lo expliqué también con vosotros, los periodistas, que los conozco muy bien a todos.
—Ahora, yo le preguntaba respecto de la relación con Argentina. No sé si en el caso de El Chiringuito era crítica. España tiene grandes jugadores argentinos en la historia: mencionaban a Maradona y Messi, pero también a Alfredo Di Stéfano, directores técnicos como Diego Simeone, que ahora su hijo juega en la selección.
Es decir, ¿cuál es la relación? La participación del fútbol argentino en España es muy importante, ¿no es así? En el caso de Argentina, obviamente, por múltiples razones, no hay jugadores españoles jugando aquí ni directores técnicos españoles en Argentina. Esa presencia de los argentinos en el fútbol español, ¿qué genera respecto de la Argentina? ¿Rivalidad o afecto?

—No, respeto. Fíjese, señor, que yo pertenezco a la generación que me eduqué en el año 46. No había nacido, pero San Lorenzo vino aquí, colonizó el fútbol. Es decir, fue Cristóbal Colón futbolísticamente. Entonces fíjese la dimensión que tiene todo esto. Y después viene posteriormente San Lorenzo del 68, que vino a Europa y dio una exhibición futbolística.
Entonces esos son los antecedentes de la riqueza y de donde se ha nutrido España. En el aspecto filosófico, estructural y en las raíces del fútbol, Argentina es y será siempre tremendamente respetada. ¿Por qué? Porque marcamos y de ahí partió la evolución del fútbol español.
En ese aspecto, lo que puede haber es una gracia en un programa donde se puede hablar de argentinos, donde usted quiere entrar y yo quiero salir, estamos ahí en el medio, en la puerta. El programa es un programa deportivo donde evidentemente la rivalidad surge para molestar o coquetear o nada más que eso. No tiene otra trascendencia, ¿me entiende?

Y aparte me deben mucha comida. No sabe la comida que le gané con la época de Messi, como ganaba siempre el Barça. Comí gratis durante 10 años, así que imagínese cómo tengo el estómago de las bromas con los españoles.
—Me queda claro, como le decía, que mi desconocimiento del fútbol, pero veo que en el caso del fútbol argentino sería la madre patria del fútbol español, por lo que usted cuenta de lo que sucedió a mediados del siglo pasado.
—Efectivamente. Seríamos tan osados nosotros, ¿no?, al interpretar el siglo español con Quevedo, con toda esa gente. Escúcheme, sería absurdo. Yo no hubiera ido al colegio San Román y en la clase de literatura hubiera estudiado todos estos grandes escritores que me han nutrido, o las tristes rimas de Bécquer.

Escúcheme, es así. Ellos vienen de una cosa y nosotros hemos sido educados en la lengua española. Yo creo que evidentemente los argentinos tenemos mucho que agradecer a la cultura hispana porque de ahí hemos nacido.
Y respetamos la Real Academia Española, que es la que nos nutre permanentemente, no simplemente una escuela nacional de entrenadores, que es tirar un córner o hacer un saque de banda.
—Se nota la cuestión generacional de una sintaxis perfecta en ese lenguaje español que nos une. Muy gentil.
—Yo quiero en Argentina levantar la copa y también volverme loco como uno más tarde en la 9 de Julio, pero evidentemente hablando castellano puro, con sintaxis, con palabras esdrújulas y también con una buena educación.



